No siempre las cosas tienen que ir en la dirección que se suponen que deben, y no siempre las viviendas tienen que “levantarse”… también pueden “excavarse”.
Para construir estas casas subterráneas se suele aprovechar la pendiente de una montaña o ladera dejando así un frente expuesto al exterior, aunque también existe la opción de hacerlas en terrenos llanos, en este caso se opta en general por dejar un patio interior central al aire libre.
Como imaginaréis, hundiéndonos en la tierra como los topos, conservamos mucho mejor el calor en invierno y el fresquito en verano.
Nos apuntamos un montón de tantos en ahorro energético, insonorización, mínima invasión del paisaje, originalidad… Eso sí, con su permiso Mr. Topo, gracias!.




